• Académica explicó que la principal razón responde al desconocimiento e insuficientes planes de preservación de estos frágiles ecosistemas.

Un llamado a proteger los humedales altoandinos de la región de Antofagasta y reconocer el valor natural que tienen estos ecosistemas, fue el mensaje de alerta que entregó la doctora Adriana Aránguiz, académica de la Universidad Católica del Norte (UCN), ante las múltiples amenazas que muestran estos sitios icónicos a nivel mundial.

“Son sistemas únicos y muy frágiles, que dependen de la cantidad de agua que dispongan. En la región tenemos humedales y bofedales, pero su poco cuidado parte por el desconocimiento”, indicó la investigadora de la Facultad de Ciencias de la UCN.

La científica formuló estas apreciaciones en el marco de la conmemoración del Día Mundial del Medio Ambiente, que organizó la Secretaria Regional Ministerial de Medio Ambiente y Aguas Antofagasta, y que convocó a distintos actores e investigadores, quienes expusieron sobre los procesos hidrológicos y ecológicos que ocurren en los humedales.

Durante su exposición, la Dra. Aránguiz, quien también es investigadora del Centro de Investigación Tecnológica del Agua en el Desierto (Ceitsaza), explicó que los ecosistemas del Altiplano requieren estar sobresaturados de agua. Éstos se nutren de las recargas de los acuíferos, por lo que su vegetación y los sedimentos conforman un ecosistema delicado que genera funciones únicas. “Permiten ser sumideros de muchos gases. En tiempos de cambio climático, ayudan como pulmones para absorber el CO2 atmosférico, pero cuando mueren se libera y es determinante que se manejen, controlen y se conserven”, indicó la académica de la UCN.

CUIDADO

Abordó la protección que reciben los humedales del Altiplano en la región, y el impacto y amenazas para la flora, fauna y comunidades cercanas, en una zona que sustenta una importante diversidad biológica.

En la región, los humedales más cercanos a la ciudad de Antofagasta son el humedal costero de La Chimba y la desembocadura del río Loa. “Hoy están trabajando en el cuidado de estos lugares, sin embargo, la deuda pendiente está en la desembocadura del río Loa. Sería importante y un tema a analizar para las autoridades”, recalcó.

También se refirió al gran consumo de agua que existe por parte de empresas mineras, versus lo que utilizan las comunidades y poblados, por lo que incita a una regularización y planes de resguardo que impidan un impacto negativo en los ecosistemas y sus alrededores.