• Una intensa agenda tuvo la Asociación Chilena de Hidrógeno durante la pasada COP 27, en representación de la industria del H2 del país, siendo parte de actividades clave para trazar la hoja de ruta del vector energético en el país y el futuro de la industria.
  • Dentro de sus participaciones, está el importante hito para Chile que se enmarcó en la firma de dos acuerdos con el Banco Mundial y el BID para financiar e impulsar proyectos de hidrógeno verde durante 2023.
Una alianza sin precedentes se cerró en la COP27, celebrada entre el 6 y el 18 de noviembre en Sharm El-Sheikh, Egipto, en la que el Banco Mundial lanzó la Asociación del Hidrógeno para el Desarrollo (H4D) que busca impulsar la adopción de hidrógeno bajo en carbono en los países en vías de desarrollo, como parte de la estrategia global para descarbonizar la industria pesada que produce más del 25% de las emisiones totales de CO2.
El programa H4D levantará financiamiento de inversiones en H2V en los años siguientes tanto de fuentes públicas como privadas, orientado al desarrollo de capacidades, temas regulatorios, modelos comerciales y tecnologías para el uso del hidrógeno en los países en desarrollo.

El Banco Mundial explicó que H2 Chile podría eventualmente formar parte de los grupos de trabajo que -una vez implementado el programa- llevarán adelante materias referidas a tecnologías de hidrógeno verde y bajo en bajo en carbono, políticas y regulaciones, financiamiento, modelos de negocio y licitaciones de proyectos, sostenibilidad y economía circular.

Intensa agenda
Adicionalmente, H2 Chile estuvo en el lanzamiento y organizó el side-event en el que el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) anunciaron la puesta en marcha de líneas de financiamiento de hasta USD750 millones para proyectos de hidrógeno verde en Chile, los cuales serán gestionados por Corfo a través de créditos con la banca local.

H2 Chile inició su participación el día 11 de noviembre como coorganizador, junto con el Ministerio de Hacienda, el Ministerio de Energía y CORFO, en el evento “Inversiones bajas en carbono para acelerar la transición energética”, evento que concluyó con la firma de los acuerdos con el Banco Mundial y el BID. El BID dispondrá de US$400 millones para priorizar el Programa de apoyo a la industria del hidrógeno verde (H2V) en Chile.

El Banco Mundial, en tanto, realizará un préstamo de US$350 millones para contribuir al desarrollo de la industria e impulsar iniciativas de H2V en el denominado “Proyecto de Facilidad de Hidrógeno Verde para apoyar un Desarrollo Económico Verde, Resiliente e Inclusivo”.

María Paz de la Cruz, gerenta general de H2 Chile, señaló que “si bien nuestro país tiene una contribución menor en materia de emisiones, es uno de los países más vulnerables ante los impactos del cambio climático y es por eso que se ha asumido un compromiso tan decidido con la carbono neutralidad y adopción de nuevas tecnologías bajas en emisiones como el hidrógeno verde”.

Hidrógeno Latinoamérica y El Caribe
H2 Chile fue parte de la organización del foro “Estrategias Nacionales de Hidrógeno para una transición hacia la seguridad energética en América Latina y el Caribe”, que se realizó el 15 de noviembre -en el marco del Día de la Energía en la COP-, resultado de un trabajo conjunto entre el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, H2LAC y LAC Green Hydrogen Action, alianza regional de H2 en la cual la Asociación Chilena de Hidrógeno ejerce su secretariado este año.

El encuentro fue inaugurado por el ministro de Energía, Diego Pardow y por el jefe de la Unidad de Economía del Cambio Climático de la CEPAL, Santiago Lorenzo. En la mesa de debate se profundizó sobre la seguridad y transición energética en Latinoamérica junto con las oportunidades y gran potencial renovable para habilitar el hidrógeno verde en la región.

En el panel de conversación, María Paz de la Cruz reflexionó sobre la compatibilidad de la transición y la seguridad energética local afirmando: “La transición energética es compatible y, de hecho, las nuevas tecnologías permitirán alejarnos de la quema de combustibles fósiles y ello reducirá nuestra dependencia en la importación de petróleo, carbón y gas natural. Este proceso ayudará a que los países puedan depender de sus propios recursos”. Sin embargo, enfatiza que “se requiere un ecosistema adecuado para permitir la pronta incorporación de estas nuevas tecnologías”.