Las cifras lo confirman: la Región de Antofagasta lidera la inversión minera nacional con una cartera proyectada hasta el 2032 de US$17.400 millones, mientras que en energía se estima un total de 156 proyectos avaluados en US$22.000 millones, según el SEA. Estos números reflejan una gran oportunidad para el desarrollo económico regional, pero también un desafío urgente: ¿estamos generando las oportunidades suficientes para que los futuros profesionales logren integrarse en la industria?

La Encuesta de Demanda Laboral 2024-2025, elaborada por la Subsecretaría del Trabajo, señala que actualmente en Chile existe un déficit de 240 mil técnicos, enfatizando en que uno de los principales obstáculos está en el acceso a las prácticas profesionales. Muchos jóvenes terminan sus estudios sin poder completar este requisito clave, lo que posterga su inserción laboral inmediata y debilita la empleabilidad local. Es aquí donde la participación del sector productivo se vuelve fundamental, para abrir espacios de práctica profesional y fortalecer la cadena de valor regional, reforzando con esto el sentido de pertenencia y generar un círculo virtuoso sostenible.

En este contexto, los Colegios Técnico Industrial Don Bosco Antofagasta y Calama, al alero de la Asociación de Industriales de Antofagasta y de la Fundación Educacional Región de la Minería, se han convertido en un referente de vinculación efectiva entre educación e industria por 23 y 9 años, respectivamente. Desde segundo medio, los estudiantes son preparados para el entorno productivo a través de charlas, seminarios y encuentros con empresas, adquiriendo una comprensión temprana del mundo laboral; experiencias reforzadas con la práctica profesional, en un espacio en el que los jóvenes aplican su conocimiento teórico.

Este compromiso es viable mediante la firma del Convenio Empresa-Colegio, compromiso que se renueva anualmente y que reúne a empresas socias de la AIA dispuestas a abrir sus puertas al talento joven. Detrás de cada acuerdo hay una historia de confianza, aprendizaje y crecimiento mutuo; una apuesta por el futuro y el desarrollo profesional del capital humano formado en la Región de Antofagasta.

Este 2026, y por segundo año consecutivo, 10 jóvenes de Calama serán recibidos por empresas en Antofagasta, para realizar sus prácticas profesionales. Este hito refleja un compromiso para brindar oportunidades reales, conectando comunas de la región y generando movilidad y aprendizaje. Cada estudiante que vive su primera experiencia laboral lleva consigo el esfuerzo personal durante su formación, los anhelos de sus familias y la confianza de una comunidad educativa que cree en su talento. Ofrecer una práctica profesional es mucho más que cumplir un requisito educativo… Es una forma concreta de aportar al crecimiento regional, a la reducción de la conmutación laboral y al fortalecimiento del capital humano local.

Porque sí queremos contar con técnicos calificados y preparados para los desafíos de industria 4.0, el camino comienza hoy, abriendo las puertas de nuestras empresas. Formar a los técnicos del futuro es un desafío compartido, y cuando la educación y la industria trabajan de la mano, las oportunidades se transforman en desarrollo, y el desarrollo en bienestar social y económico para toda la Región de Antofagasta.

Shensin Loo

Ingeniero de Proyectos

Asociación de Industriales de Antofagasta