Inserto Especial 8 de marzo de Norte y Energía
En este día de la mujer queremos compartir este pequeño inserto especial previo a nuestra edición del mes para compartir la visión de nuestra autoridad en minería, la Ministra Aurora Williams, sobre los hitos y desafíos más relevantes de la industria.
- En su cuenta pública realizada en Antofagasta, usted destacó que Chile se ha convertido en unreferente mundial en minería responsable y sostenible. ¿Cuáles considera usted que han sido los principales logros de su gestión en ese ámbito y qué desafíos quedan pendientes?
Chile es un socio confiable y es reconocido como uno de los principales productores de minerales críticos a nivel global. Queremos relevar el reconocimiento a la forma en que hacemos minería, una minería responsable, que se desarrolla con transparencia, seguridad, inclusión y menor impacto ambiental. Uno de los ejes de trabajo fue la Agenda de Relaves 2025/26, constatando la brecha que existe en definiciones de estándares, coordinación y soluciones con mirada de economía circular. Además, se desarrolló el Plan Sectorial de Cambio Climático, transformándonos en el primer sector productivo en elaborarlo desde la perspectiva de la mitigación y la adaptación a este nuevo escenario. En el ámbito de la seguridad, dimos un paso relevante con la Política Nacional de Seguridad y Salud en Minería, que recoge compromisos tras la ratificación del Convenio 176 de la OIT, política elaborada desde el tripartidismo. Y no nos podemos olvidar que una industria moderna no se construye sin diversidad, los 10 años de la Mesa Mujer y Minería representa avances y metas reflexivas que se sostienen en el tiempo. En cuanto a lo pendiente, el desafío ahora es de implementación eficiente de la Ley Marco de Permisos Sectoriales, impulsada por este Gobierno.
- La minería chilena enfrenta un contexto global complejo, con volatilidad de precios y necesidad de diversificar mercados y minerales. ¿Cómo se construyó laEstrategia Nacional de Minerales Críticos y en qué le permitirá avanzar a nuestro país?
La Estrategia de Minerales Críticos se construyó para responder al escenario global que está generando una demanda creciente y con una geopolítica compleja. La realizamos por medio de un proceso participativo y técnico que le da legitimidad, y con una hoja de ruta para que Chile consolide su liderazgo en la transición energética, como proveedor confiable y responsable. El proceso fue diverso, amplio y con un fuerte componente territorial. Constituimos un Comité Consultivo de Alto Nivel con 16 representantes del mundo público, académico, gremial y sociedad civil; un Comité Técnico con más de 120 especialistas de 56 instituciones; talleres regionales; y una consulta ciudadana nacional cuyos aportes se incorporaron en la versión final. Esto nos permite avanzar en convertir nuestro liderazgo minero en liderazgo de transición energética, o sea, diversificar producción, fortalecer minería responsable, crear más valor e innovación, y posicionar a Chile como socio confiable en cadenas globales de suministro. Se identificaron 14 minerales críticos, en donde tenemos grandes oportunidades y esta hoja de ruta establece 5 pilares fundamentales: Producción y diversificación de los minerales críticos; minería responsable de los minerales críticos; oportunidades de desarrollo en base a los minerales críticos; inserción internacional y diplomacia de los minerales críticos; y Capacidades habilitantes para los minerales críticos.
3.-La Región de Antofagasta concentra gran parte de la producción de cobre del país. ¿Qué balance tienen sobre este este nivel de desarrollo productivo en esta zona, integrando a las comunidades locales y aspectos ambientales?
Antofagasta es el corazón productivo del cobre en Chile y, por lo mismo, nuestro balance es positivo, pero exigente: este nivel de desarrollo es una oportunidad estratégica para el país, pero solo es sostenible si se traduce en beneficios concretos para las comunidades y en estándares ambientales altos.
Hoy tenemos una señal clara de confianza en Chile, con una cartera de inversiones mineras proyectada para los próximos 10 años (2025–2034) que alcanza los US$104.549 millones, el mayor nivel en más de una década, según datos de Cochilco. Y Antofagasta lidera ampliamente esa inversión, con US$40.209 millones, impulsada por proyectos de expansión, reposición y continuidad operacional de gran escala.
4.- El desarrollo de la industria del litio ha sido uno de los temas estratégicos de su gestión, con la constitución de organismos e instancias de consulta. ¿Qué avances y retos identifica en el desarrollo del litio en el norte chileno, particularmente en territorios con presencia de comunidades indígenas?
La Estrategia Nacional de Litio representa una hoja de ruta para aumentar la producción de este mineral, con equilibrio ambiental, participación ciudadana, conocimiento científico y captura de valor y recursos para beneficio integral de chilenos y chilenas.
Como país iniciamos un camino inédito para habilitar una industria con un despliegue capaz de consolidar las ventajas competitivas de este recurso en nuestro territorio. En ese sentido, la estrategia no solo sentó las bases para incrementar la producción hacia la próxima década, sino que también estableció definiciones concretas para profundizar el liderazgo global de Chile como productor responsable de minerales estratégicos y socio confiable para la transición energética.
En la implementación de esta estrategia hemos avanzado con la convicción de que el diálogo con las comunidades del territorio y el respeto al medio ambiente son habilitantes para el desarrollo de nuevos proyectos. En los dos últimos años, como Gobierno hemos realizado 13 consultas indígenas, de las cuales hemos concluido 12 en las regiones de Atacama, Antofagasta y Tarapacá. Hemos conversado con más de 30 comunidades, alcanzando más de 90 acuerdos, que han sido incluidos en los contratos que regirán los futuros proyectos de litio, junto a la creación de mesas de gobernanza para velar por el cumplimiento de todo lo acordado.
Hitos como la presencia de nuevos actores que permitirán aumentar la capacidad de producción del Salar de Atacama, gracias a la operación de NovaAndino Litio o la firma de los Contratos Especiales de Operaciones de Litio (CEOL) asociados a los proyectos Salares Altoandinos y Salar de Maricunga, en la región de Atacama, sin duda representarán un impacto positivo para las regiones del norte y toda su cadena de valor.
5.- Chile superó un hito mundial en inclusión laboral femenina en minería, alcanzando un 24 % de participación femenina en la gran minería, lo que posiciona al país por sobre potencias como Australia y Canadá. ¿Qué políticas públicas y alianzas con el sector privado han sido claves para alcanzar este liderazgo mundial, y qué desafíos quedan para continuar y avanzar aún más —especialmente en regiones mineras como Antofagasta— para asegurar trayectorias profesionales sostenibles para las mujeres en todas las etapas de la cadena productiva?
El aumento de la participación femenina en la gran minería es el reflejo de un cambio cultural y productivo que Chile empujó con decisión, y que hoy nos posiciona como referente mundial. Lo digo con convicción porque la minería que queremos, y que hemos impulsado, es una minería responsable, sostenible e inclusiva, con valor agregado, y eso se construye abriendo oportunidades reales para el talento femenino en todos los niveles. En este escenario, lo que ha sido clave es el trabajo sostenido en espacios como la Mesa Mujer y Minería, que ya cumplió una década, para empujar cambios en prácticas de reclutamiento, capacitación, condiciones en faena y cultura organizacional.
Ahora, el desafío es el siguiente paso, como lo he dicho en varias ocasiones, no basta con entrar, hay que permanecer y crecer. En regiones mineras como Antofagasta, donde los turnos y la vida en faena pueden tensionar la vida familiar, debemos reforzar acciones que den garantías, especialmente en conciliación, porque es una de las barreras más complejas que enfrentamos en la industria. Durante este gobierno promulgamos la Ley de Conciliación de la Vida Personal, Familiar y Laboral que, entre otras cosas, promueve la corresponsabilidad y el equilibrio laboral.
Otro tema importante es que debemos asegurar trayectorias profesionales sostenibles en toda la cadena productiva, operaciones, mantenimiento, proveedoras y contratistas, con más formación, más movilidad interna, más acceso a especialidades y jefaturas, y ambientes laborales seguros y respetuosos, para que este liderazgo sea un estándar permanente.
6.- Recientemente su ministerio lanzó la Estrategia Nacional de Desarrollo de Proveedores de la Minería, una política orientada a fortalecer la cadena de valor a través de innovación, exportación, sostenibilidad y vinculación de las empresas proveedoras. En ese contexto, ¿cómo contempla esta estrategia impulsar el desarrollo, la competitividad y la internacionalización de los proveedores locales —incluyendo los de Antofagasta— y cuál es la hoja de ruta para traducirla en beneficios concretos para las economías regionales?
Esta estrategia apunta a que los proveedores locales, incluidos los de Antofagasta, den un salto, pasen de ser solo parte de la operación minera a convertirse en empresas con capacidades de innovación, sostenibilidad e internacionalización, capaces de competir y exportar desde los territorios mineros. Por eso la hoja de ruta se estructura en cuatro ejes: productividad, innovación, desarrollo de proveedores e internacionalización, con una mirada de largo plazo al 2050.
En Antofagasta, el objetivo es que la región no sea únicamente un polo de extracción, sino también un polo de soluciones y servicios para la minería, articulando a empresas, academia y el Estado para escalar proveedores METS y abrir mercados. No es casual que el lanzamiento se haya realizado en Antofagasta, en el marco del Encuentro de Proveedores SICEP 2025, lo hicimos justamente para reforzar el enfoque territorial y la creación de valor desde las regiones












