Según un informe de OLACDE, un motor eléctrico es hasta cinco veces más eficiente que uno de combustión, permitiendo que un conductor particular gaste US$ 2.018 menos al año en desplazamientos frente al uso de gasolina.

En un escenario global marcado por la volatilidad de los precios del petróleo y tensiones geopolíticas, la electromovilidad ha dejado de ser una promesa ambiental para transformarse en un pilar de estabilidad económica para Chile. Según el más reciente informe de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), el país lidera la transición regional logrando evitar un gasto en combustible de más de US$ 138,2 millones anuales, lo que equivale a un ahorro diario superior a los US$ 379 mil.

Este alivio financiero para las arcas nacionales se sustenta principalmente en la robusta flota de 4.400 buses eléctricosdel sistema de transporte público, que por sí sola aporta US$ 114 millones en ahorros. A esto se suma el crecimiento del parque de vehículos particulares que, con aproximadamente 12.000 unidades en circulación, según cifras de la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC), genera una economía adicional de US$ 24,2 millones al año.

Para una nación como Chile, que importa la práctica totalidad del petróleo que consume, cada kilómetro recorrido con energía limpia funciona como un resguardo directo contra las fluctuaciones del mercado energético internacional.

Los beneficios, además, trascienden lo económico: entre 2018 y 2025, el uso de tecnologías eléctricas en el transporte público ha permitido desplomar las emisiones de NOx en un 93,6% y el material particulado fino (MP2,5) en un 74,4%. Con infraestructura presente en once regiones y más de 1.200 puntos de carga, el país encamina su estrategia hacia el 2050, donde se espera que la electromovilidad aporte el 20% de la reducción de emisiones necesaria para la carbono neutralidad.

El impacto en América Latina y el Caribe

El éxito chileno se enmarca en una tendencia al alza en toda la región. El informe de OLACDE revela que América Latina y el Caribe (ALC) alcanzan un ahorro conjunto de casi US$ 3 millones diarios, cifra que roza los US$ 1.000 millones anuales.

Andrés Rebolledo, secretario general del organismo y exministro de Energía de Chile, destaca que la electromovilidad se ha convertido en una “herramienta de estabilidad inmediata” que protege el capital regional y fortalece la resiliencia económica. De acuerdo con el estudio, la eficiencia de un motor eléctrico es hasta cinco veces superior a la de uno de combustión.

En términos prácticos, con los combustibles promediando los US$ 1,30 por litro, operar un vehículo eléctrico resultaUS$ 2.018 más económico al año para un particular, mientras que en el transporte público el ahorro por cada bus alcanza los US$ 26.000 anuales, una cifra que podría dispararse a los US$ 48.750 si el precio del diésel llegara a subir un 50%.